Cuando llora el granito, por Cristian Claudio Casadey Jarai
Cuando llora el granito, por Cristian Claudio Casadey Jarai
La humedad era insoportable a esa hora del día. Un espeso manto de vegetación
cubría todo el panorama. En esa época del año anochecía más temprano. Los ruidos
de los animales inquitaban a los visitantes. Entre los matorrales sobresalían
las edificaciones otrora vez majestuosas, símbolos de un pasado que una vez
existió y que nunca regresará. Ya era la hora de cerrar los grandes portones que
protegían la imponente entrada. A la derecha, una imagen de Nuestro Señor
custodiaba el ingreso ; a la izquierda una derruída capilla lloraba por las
noches.
cuando el oscuro velo cubría el horizonte los profanadores iniciaban
sus nefastas labores.
Sobornando al sereno la pareja se adentró al
espeluznante refugio de las almas.. Forzaron un poco la llave en el candado el
cual finalmente cedió. Los jóvenes sentían el correr de la sangre en sus venas
como si la misma quisiera escapar de sus cuerpos para animar nuevamente a sus
antepasados que ahí dormían su sueño eterno. Prendieron unas velas para
facilitarse la tarea. El subsuelo del mausoleo estaba inundado, era una macabra
piscina en donde flotaban restos de féretros, producto de la subida de las aguas
de las napas freáticas y la falta de previsión de sus ineptos constructores.
Sólo podían trabajar en el nivel superior en donde descansaban los bisabuelos y
un tío abuelo que había fallecido siendo todavía un bebe.
Las paredes de
granito oprimían todavía más a los desdichados, solo el aroma de las plantas
refrescaban un poco el aliento ya enfermo de tanto aspirar
podredumbre.
Comenzaron a remover las manijas de los ataúdes, a quitar las
placas y los crucifijos y a guardar candelabros y floreros.
Lo peor recién
empezaba. Bisabuelo y bisabuela se encontraban uno arriba de la otra en una
especie de nichos de bronce. Removieron primero a la bisabuela de su lugar.
Sacaron la tapa de madera y el metal brilló enla tenue luz. Pacientemente
lucharon contra el estaño que poco a poco fue mostrando sus entrañas dejando
asomar los despojos de la noble señora. La tristeza y el dolor se apoderó en una
extraña mezcla de ambos que reponiéndose al estupor continuaron con su
misión.
El sol resplandeciente en todo su fulgor asomaba en el horizonte.
Debían apresurarse si querían salir airosos de este tétrico episodio de sus
inexpertas vidas. Empacaron rápidamente todo lo que pudieron y emprendieron
triunfalmente el regreso a casa. Una vez en el hogar familiar dejaron su
melancólico cargamento y se alistaron para salir nuevamente a la morada de los
que ya no habitan este mundo. Luciendo sus mejores ropas la pareja se paró
enfrente del ruinoso mausoleo. Una tropilla de obreros quitaba el cartel que
decía : "Por falta de pago de tasas e impuestos la Municipalidad hace uso y
disposición del presente lote". Con lágrimas en los ojos pero con la
satisfacción del deber cumplido en el corazón, uno de los miembros de la pareja
dijo a la otra: -"Justo a tiempo mi querida hermana. Los bisabuelos descansarán
en paz. Nosotros los cuidaremos".
Entre la brisa se perdía el sonido seco del
granito desgarrado por la insensibilidad del sucio gobierno...



